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A menudo escucho muchas mujeres confundidas con respecto a lo que el método anticonceptivo que han elegido utilizar les genera en su cuerpo. Efectos secundarios muy diversos, muchas veces extraños o en la mayoría de los casos asociados a otras causas menos el método hormonal que usan.

Es común escuchar, estoy aburrida con el método que uso, siento que me he deprimido un poco, que no me dan ganas de nada, que me duele mucho la cabeza, que mis menstruaciones son irregulares, y asi la larga lista, muy larga y en realidad, muy triste.

Lo que más me duele, es que en algunos casos, estas frases van a acompañadas de “mi médico me dice que es normal” o “mi amiga me dijo que le pasaba lo mismo, que es normal”. Y yo me pregunto, es normal sentir dolores de cabeza de la nada, tener migrañas sin razón o motivo aparente, dejar de menstruar por meses o años, sentirse deprimida sin razón alguna, sentir angustia o desesperación repentina, tener cambios en el estado de ánimo más allá de los que un ciclo menstrual en su estado natural te generaría, sufrir de infecciones vaginales, inflamaciones en las trompas de Falopio, tener abortos sin darte cuenta por tener dispositivos en tu cuerpo o por pastillas que te permiten ovular más no dejan implantar el óvulo que se fecunda?. De verdad, ¿es normal?

¿Es normal que se te caiga el pelo, que te salgan varices, que te manches la piel?  ¿Es normal que te digan que ese es el precio de no quedar en embarazo? ¿Es normal que en el afán de no quedar en embarazo vayamos en contra de nuestra misma vida? ¿Es normal que tu médico decida por ti el método que vas a utilizar? ¿Es normal que desconozcamos tanto de cómo funciona nuestro propio cuerpo por “apagar” su funcionamiento natural con hormonas artificiales?

Realmente lo “normal”, más allá de anormal, me parece peligroso, riesgoso y falto de información con respecto a cómo podemos conocer nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo es un regalo perfecto, que si bien en algunas ocasiones necesita de algún tratamiento para mejorar algo que no funciona bien, la mayoría de las veces no es necesario recurrir a una opción artificial, sino a cambios de hábitos y de buenas decisiones. La opinión del médico es respetable y su concepto y valoración sobre nuestra salud también, pero es nuestro deber con nosotras mismas el exigir opciones, el buscar alternativas que cuiden nuestra salud física y emocional.

Planificar naturalmente no es descabellado si se hace adecuadamente, y debe verse no como anticonceptivo, sino como su nombre lo dice, como una opción de planificar, de planear nuestra familia y nuestro futuro. Planificar naturalmente es una opción para quienes ven en su sexualidad una decisión responsable en todos los sentidos.

La próxima vez que te digan que es normal, piensa si realmente lo anormal se te volvió triste y peligrosamente normal.

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